Luis Miguel Alvarado. Peredo.
Ana María Carvajal Bascuñán.
Jocelyn Alexandra Figueroa Navarro.
Isidora Larraín Larraín.
José Manuel Pérez Ulloa.
Desde el momento en que nacemos, los seres humanos buscamos interactuar y aprender de nuestro entorno a través de nuestros sentidos, nuestras sensaciones y sentimientos. Esta forma natural de interpretar y percibir la realidad, en la que el niño se ve inmerso en un mundo totalmente nuevo para él, experimenta el continuo cambio de la realidad donde no hay un mañana ni un después, hallándose inmerso en el disfrute mismo de la realidad, sin filtros, sin prejuicios, ni odios, es precisamente la entrega del ser en su máxima expresión a través del juego y los movimientos de su cuerpo.
El niño por naturaleza es un actor, bailarín y mago de su realidad, al tener la estimulación adecuada, comienza a imaginar su mundo, expresarlo a través de sus movimientos, la manipulación de lo que le rodea y, por ende, no hace distinciones entre ese disfrute de la vida y lo que es el juego en sí. Su aprendizaje es espontáneo y natural, ya que es guiado por su motivación intrínseca que le permite el goce en las cosas más sencillas de la vida, pero ¿quién no ha visto a un niño reír al experimentar ensuciarse con la tierra o cuando salta y juega con la cuerda?. Es precisamente esa misma espontaneidad la que le da el potencial de aprender directamente de sus experiencias gracias a su curiosidad e inquietud natural, pero ¿sucede lo mismo cuando estamos hablando de una sala de clases? ¿Existe ese espacio de goce y descubrimiento cuando estamos sentados frente a un pupitre toda la mañana? ¿Hasta qué punto nuestra sociedad se ha inhibido, lo que de manera totalmente natural, es la capacidad del niño de movilizarse para descubrir su mundo?.
Según Martín Gusinde en su libro “Los indios de tierra del fuego, los selk’nam” menciona que nuestros ancestros aprendían, a través de las danzas tribales, donde el sentir de un pueblo era transmitido por la sensopercepción, colores y la interpretación de los mitos primordiales, de manera más efectiva y duradera que 100 clases presenciales o el conocimiento de mil bibliotecas, o como la transmisión que realizaban, por ejemplos a través del rito del Tokleten, donde los hombres transmitían secretos de su tribu a los jóvenes.
Hoy en día este proceso de transmisión cultural pasa a ser, mayoritariamente, responsabilidad del colegio y de las instituciones a cargo de la educación de los niños y jóvenes de la sociedad, pero lamentablemente en el actual currículum nacional se ha dejado de lado, en gran medida, la importancia de la expresión corporal y del juego como una herramienta didáctica, de interacción social, de traspaso cultural y como una oportunidad de aprendizaje autónomo en nuestros estudiantes, limitándose su uso a nivel curricular solo hasta las fases iniciales de la escolaridad.
En los establecimientos de nuestro país aún impera la estructura tradicional donde los niños siguen un sistema donde deben permanecer la mayor parte del tiempo sentados y mirando hacia el pizarrón, como se viene haciendo desde que se comienza a implementar el sistema lancasteriano que se impuso desde los tiempos de los profesores normalistas, esta forma de estructurar la disposición del aula sólo mantiene niños sedentarios a los que se les limita la posibilidad de expresarse con libertad, donde además las actividades didácticas tienden a ser solo enfocadas en un tipo de inteligencia, se olvidan de la Inteligencia kinestésica/corporal, musical, artística, etc, tratando lo meramente cognitivo a través de forma de aulas predigeridas por el currículum, que limitan la capacidad de aprender a través del movimiento y el juego.
El sistema educativo parece darle mayor importancia al logro de resultados en lo que se refiere a lo meramente centrado en habilidades cognitivas, más que en habilidades corporales en las que se incluye lo emocional.
El libro Juego y desarrollo (1982), Louis Barclay Murphy nos habla de la importancia que tiene el juego para el desarrollo cognitivo de los niños, ya que nos habla que la estimulación mediante juegos que incluyan manipular objetos que afecten todos los sentidos (gusto, tacto, olfato, oído y vista) ayuda a que los niños aprendan de forma más optima y sugiere que se les den tareas donde ellos puedan trabajar juntos en crear cosas que engloben trabajos donde los desarrollen en equipo, paso a paso, representar roles (como el teatro) y resolver conflictos como lo harían en la realidad, podemos tomar en cuenta que el aprendizaje de los niños en el primer ciclo básico, está basado en el juego, y que la manera más significativa es a través de la misma experiencia, en este contexto hablamos de la experiencia a través de los movimientos, como lo expresa
Patricia Stokoe en la siguiente cita:
“El ser luthier del propio cuerpo. Trabajando con el concepto de “cuánto
más puedes percibir y aprender acerca de la realidad de tu cuerpo, tanto
más satisfactoria puede llegar a ser tu manera de expresarte con él”.
Reflexionando acerca de lo anterior, podemos decir que al momento de trabajar con los niños necesitamos desarrollar la expresividad y seguridad a partir de la consciencia que obtienen de sus movimientos y hasta donde ellos se pueden proyectar desde ahí. Podemos coincidir entonces, que en el momento de querer entregar una educación inserta en el aula a partir del juego y la expresión corporal, queremos que el niño se desarrolle y desenvuelva desde un todo, ya que trabajando a partir de sus experiencias corporales, experiencias cognitivas y la creatividad, que nace desde este trabajo, estamos desarrollando niños capaces de expresarse mejor, capaces de atreverse a aprender de forma más significativa y por ende
mas permanente.
También como expresión corporal tenemos la definición de Miguel Ángel Sierra Zamorano:
”Contenido de la educación física caracterizado por la aceptación, búsqueda, concienciación, interiorización y utilización del cuerpo y todas sus posibilidades, para expresar y comunicar nuestras emociones, ideas, pensamientos, sensaciones, sentimientos, vivencias, etc., así como por un marcado objetivo de creatividad.” (Zamorano, 2001)
Si bien esta cita se enfoca en el pensamiento desde la educación física, está ampliamente dirigida también a la educación en general. Podemos entonces reafirmar lo significativo que es para el alumno al momento de aprender, y por parte del profesor al momento de enseñar, el uso de la expresión corporal en sus distintas modalidades, ya que implica demostrar los conocimientos a aprender o enseñar desde las profundidades de nuestro ser, involucrando nuestras emociones más allá de solo querer transmitir contenidos.
Si consideramos ante todo el ámbito educativo la expresión corporal como la forma de comunicar a través del cuerpo, o sea un lenguaje corporal efectivo para la transmisión de contenidos, debemos hacer de ésta un uso constante ya sea desde nuestras prácticas educativas hacia nuestra futura profesión.
Dentro de la expresión corporal se debe destacar la utilización del juego como otra manera de mediar con el aprendizaje. El juego no deja de ser importante aun cuando se desee utilizar en un nivel educativo más avanzado, este ayuda a darle un giro a la monotonía de cómo se aplica la enseñanza de los contenidos en los distintos cursos, en los distintos establecimientos. No debe considerarse como una pérdida de tiempo, ya que debemos recordar que no todas las personas aprenden de una misma manera, respetando así las distintas maneras de cómo aprenden la diversidad de los alumnos, y qué mejor manera de aprender entre compañeros mediante la utilización del juego.
A través de este ensayo hemos podido concluir que el juego y la expresión corporal es una herramienta fundamental para adquirir aprendizajes exitosos en nuestros alumnos, ya que estas habilidades son innatas en nuestros alumnos, los cuales manifiesta una gran disposición y motivación al desarrollar dichas habilidades, lamentablemente como lo mencionamos al principio en nuestro sistema actual o enseñanza tradicional se prioriza la disciplina ante el desarrollo de habilidades que fomente la adquisición efectiva de habilidades y conocimientos que solo se pueden conseguir a través de la disposición del aprendiz por aprender, donde las actividades deben ser atractivas y motivadoras que inviten a este a sumergirse en el mundo del saber, donde mediante todos los fundamentes antes expuesto consensuamos como grupo que el juego y la expresión corporal son fundamentales para atraer y motivar a nuestros futuros alumnos y alumnas en el aprendizaje autónomo de conocimientos y habilidades que les permita desarrollarse como personas integrales y felices.
Referencias
• Gusinde M. (1991) Los indios de tierra del fuego, los selk’nam, Buenos Aires, Centro Argentino de Etnología Americana, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
• Erikson, E. (1988) juego y desarrollo, Barcelona, editorial crítica.
• Stokoe, P. (1974) la expresión corporal y el adolecente, Texas, editorial barry.
• Sierra, M. A. (2001) La expresión corporal en la enseñanza universitaria, España, ed. Universidad de
Salamanca.
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